Síndromes mielodisplásicos: Diagnóstico

Un gran número de pacientes no presentan ningún síntoma al inicio de la enfermedad. En la forma crónica o no progresiva, puede llegarse a su diagnóstico a partir de una anemia descubierta durante una evaluación médica de rutina. En caso de que la anemia sea moderada o grave, pueden presentarse síntomas como fatiga, falta de aire durante el esfuerzo (subir una escalera o correr, por ejemplo), palidez, debilidad y cansancio. En esta forma de la enfermedad, las anormalidades que pueden presentarse en los leucocitos y las plaquetas son generalmente insuficientes para provocar síntomas.

En la forma progresiva y más avanzada de la enfermedad, que es una leucemia mieloide con cuenta baja de blastos, aparecen generalmente síntomas como malestar general, fatiga, debilidad, palpitaciones y pérdida de apetito y de peso.

Pueden aparecer moretones en la piel debido a algún sangrado (púrpura), sangrados difíciles de detener debido a la cuenta alterada de plaquetas (muy bajo), sangrado por la nariz o por las encías (al lavarse los dientes) y aún hemorragias graves.

Pueden también presentarse infecciones en la piel, en las vías urinarias y en otras regiones del cuerpo debido a las cuentas bajas de leucocitos (que son la defensa del organismo).

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